La duración de la tácita reconducción en los arrendamientos urbanos será la que corresponda al periodo de tiempo para el que se ha fijado la renta, sin perjuicio de la periodicidad marcada para los pagos

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La duración de la tácita reconducción en los arrendamientos urbanos será la que corresponda al periodo de tiempo para el que se ha fijado la renta, sin perjuicio de la periodicidad marcada para los pagos

Confirma el Tribunal Supremo en su STS de 26 de septiembre de 2018 la sentencia que declaró, que, habiéndose producido la tácita reconducción sobre el inmueble objeto de arrendamiento, el hecho de que el alquiler estuviera fijado por años comportaba que el plazo de la tácita reconducción era de un año, aunque la renta se pagara por mensualidades anticipadas, por lo que condenó a la entidad demandada el pago de las cantidades reclamadas.

Señala la Sala que la tácita reconducción a que se refiere el art. 1566 del CC da lugar a un nuevo contrato de arrendamiento que se perfecciona por el consentimiento tácito de los contratantes; consentimiento que se entiende producido por la permanencia del arrendatario en el disfrute de la cosa arrendada por el término de quince días una vez finalizada la vigencia temporal del contrato, y ello con la aquiescencia del arrendador que deja pasar dicho plazo desde la extinción sin requerir al arrendatario a fin de que proceda a la devolución de la posesión del inmueble. En cuanto a la duración de la “reconducción”, ha de estarse al art. 1581 del CC, del que se desprende que, para el caso en que no se fije duración al arrendamiento acude al criterio de la fijación de la renta -en este caso anual-, no siendo lógico entender que un mero fraccionamiento mensual de la renta fijada anualmente determine que la duración del contrato es mensual.

Fuente: Iustel

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