DELITO DE INCENDIO

INCENDIO

DELITO DE INCENDIO

Delito de incendio del artículo 357 del Código Penal en concurso con delito intentado de estafa de los artículos 248 y 249 del mismo cuerpo legal. Concurrencia de un concurso de normas y no medial. La exigencia del propósito de defraudar o la defraudación consumen la estafa intentada o consumada

Existen algunos precedentes en sentido contrario, como la STS de 5 de junio de 1991, que entendía que en el delito de estafa estaba presente el engaño, elemento no necesario para el delito de incendio con intención de defraudar a tercero. Sin embargo, en casos como el presente, el engaño consistente en la apariencia de que el incendio es fortuito es inseparable de la intención de defraudar, pues en caso de tratarse de un incendio provocado por el propio asegurado no procedería la percepción de la indemnización.

Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, de 20 de noviembre de 2015

FCO CUARTO.- En el octavo motivo, al amparo del artículo 849.1º de la LECrim , sostiene que se han aplicado indebidamente los artículos 1, 5, 10, 357, 77, 248, 249, 16 y 62 del Código Penal .

En el breve extracto del motivo sostiene que al no haber participado en los hechos, su actuación no es constitutiva de delito, por lo que no se dan los presupuestos para la aplicación de aquellos preceptos. En el desarrollo del motivo insiste en que no se dan los presupuestos de esos tipos delictivos, pues no están acreditadas sus bases fácticas.

1. Como hemos reiterado en numerosas ocasiones, este motivo de casación solamente permite verificar si el Tribunal de instancia ha aplicado e interpretado correctamente los preceptos penales sustantivos que resultan pertinentes, pero siempre en relación con los hechos que se han declarado previamente probados.

Con otras palabras, se trata de un motivo de casación orientado a comprobar la correcta subsunción del hecho en la norma jurídico penal.

2. El recurrente insiste en la inexistencia de pruebas que acrediten su participación en los hechos en la forma en la que se describe en el relato fáctico de la sentencia. Ya hemos señalado que el Tribunal ha dispuesto de prueba suficiente y que la ha valorado conforme a las reglas de la lógica, las máximas de experiencia y los conocimientos científicos, por lo que no se ha apreciado vulneración del derecho a la presunción de inocencia.

En cuanto a los preceptos penales aludidos, en realidad, el recurrente no opone razonamiento alguno a su aplicación, por lo que no es preciso análisis alguno sobre el particular. Se limita a afirmar que no ha existido ánimo de engañar al contratar la póliza por una suma de 200.000 euros cuando le habían sido ofrecida otra por un total de 150.000. El importe asegurado, solo tiene alguna relevancia en relación con el valor del objeto que se asegura, teniendo en cuenta la cantidad en la que se fijó el precio solo unos días antes. Pero lo demostrativo del ánimo de engañar es la contratación de un seguro y el posterior incendio de la cosa asegurada haciendo parecer que había sido fortuito para cobrar la pertinente indemnización.

3. No obstante, y aunque ninguno de los recurrentes lo plantea directamente, ha de tenerse en cuenta que el artículo 357 del Código Penal castiga al incendiario de bienes propios si tuviera propósito de defraudar o perjudicar a terceros o si hubiere causado defraudación o perjuicio, lo que conduce plantear la relación del mismo con el delito de estafa. La Sala entiende que la exigencia del propósito de defraudar o la defraudación causada consumen la estafa intentada o consumada, lo que conduce a la apreciación de la existencia de un concurso de normas con los artículos 248 y siguientes que deberá resolverse con arreglo al artículo 8, apartados 3º y 4º del mismo Código. Existen algunos precedentes en sentido contrario, como la STS de 5 de junio de 1991, que entendía que en el delito de estafa estaba presente el engaño, elemento no necesario para el delito de incendio con intención de defraudar a tercero. Sin embargo, en casos como el presente, el engaño consistente en la apariencia de que el incendio es fortuito es inseparable de la intención de defraudar, pues en caso de tratarse de un incendio provocado por el propio asegurado no procedería la percepción de la indemnización.

En el caso, esta consideración conduce a la improcedencia de la imposición de la pena de prisión asociada al delito de estafa, lo que aprovechará igualmente al otro recurrente.

Fuente: OTROSI.NET Ver noticia aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.