DELITO DE ABUSOS SEXUALES SOBRE MENOR DE 13 AÑOS

ABUSOS SEXUALES

DELITO DE ABUSOS SEXUALES SOBRE MENOR DE 13 AÑOS

Delito de abusos sexuales sobre menor de 13 años. Conveniencia y necesidad de la prueba pericial psicológica solicitada en relación al menor en aquellos supuestos en los que su declaración es la única prueba de cargo, dadas las dificultades propias de la exploración de una menor así como las posibles reservas suscitadas sobre posibles influencias externas.

No puede ser compartido para excluir sin más la prueba reclamada en un caso como el presente donde la víctima es una menor de siete años. Cuando se trata de menores, ya hemos reflejado como la legislación prevé con insistencia la intervención de expertos, sujeta desde luego a la decisión judicial, al objeto de facilitar su exploración o declaración como medida de protección de los mismos y también en interés del resto de los intervinientes en el proceso penal; por último, es cierto que la legislación, como hemos visto se refiere concretamente a las diligencias de exploración o declaración, y no expresamente a la prueba pericial psicológica, pero esta será conveniente con mayor razón cuando no se considere necesaria la participación de expertos en el interrogatorio en aquellos casos en que la madurez de la víctima está en fase de desarrollo incipiente, donde no solo se dilucida un problema de credibilidad sino también de influencias ajenas o determinación del entorno, siendo la información pericial más que conveniente necesaria cuando no existen corroboraciones objetivas y solo distintos testimonios de referencia interesados.

STS 4728-2015

La motivación de la denegación de la práctica de la prueba que demanda el recurrente está incorporada en la propia sentencia recurrida en casación. En el primer fundamento se describe el iter procesal de las peticiones y denegaciones sucesivas de la misma, hasta que en el acto del juicio se reprodujo de nuevo, volviendo a ser rechazada. En el fundamento segundo la Audiencia explica las razones de ello, argumentando que no rechaza la aportación al juicio del “saber científico basado en conocimientos especializados en psicología del testimonio, si bien debe decir que ese pretendido saber científico, en más de una ocasión en que se ha reflejado en informes de tal clase, ha sido de muy escaso valor, cuando no semilla de estupor y desconcierto, y las conclusiones del informe, incompatibles con el resultado de la práctica de la prueba, analizada con un mínimo rigor”, llegando a la conclusión que en el presente caso el auxilio no era necesario, reconociendo posteriormente que “la prueba principal y única de cargo que ha existido y de la que nace el relato de los hechos es la declaración de la menor en el acto del juicio”.

No es discutible desde luego que corresponde en exclusiva al tribunal la valoración de la prueba ex artículo 741 LECrim . y especialmente en cuanto a las declaraciones testificales el artículo 717 determina que su apreciación debe ajustarse a las reglas del criterio racional.

Pero dicho lo anterior, que proclama con toda razón la sentencia en el arranque inicial del fundamento primero, el resto del razonamiento, que acabamos de transcribir, no puede ser compartido para excluir sin más la prueba reclamada en un caso como el presente donde la víctima es una menor de siete años. En primer lugar, porque la existencia de experiencias negativas “en más de una ocasión” en el resultado de tal prueba pericial no puede determinar absolutamente su escaso valor en todos los casos; después, cuando se trata de menores, ya hemos reflejado como la legislación prevé con insistencia la intervención de expertos, sujeta desde luego a la decisión judicial, al objeto de facilitar su exploración o declaración como medida de protección de los mismos y también en interés del resto de los intervinientes en el proceso penal; por último, es cierto que la legislación, como hemos visto se refiere concretamente a las diligencias de exploración o declaración, y no expresamente a la prueba pericial psicológica, pero esta será conveniente con mayor razón cuando no se considere necesaria la participación de expertos en el interrogatorio en aquellos casos en que la madurez de la víctima está en fase de desarrollo incipiente, donde no solo se dilucida un problema de credibilidad sino también de influencias ajenas o determinación del entorno, siendo la información pericial más que conveniente necesaria cuando no existen corroboraciones objetivas y solo distintos testimonios de referencia interesados.

Hemos señalado que la prueba testifical es especialmente vulnerable por ser la persona el medio de conocimiento del Tribunal con todos los condicionamientos internos y externos que ello lleva consigo. De ahí la conocida y reiterada jurisprudencia de esta Sala a propósito de las cautelas que deben observarse en la valoración de la declaración de la víctima, y debemos añadir que en general de la prueba testifical, que no son otra cosa, como también hemos señalado muchas veces, que meras reglas orientadoras a tener en cuenta, añadidas a la credibilidad que debe obtener el Tribunal del examen directo del testigo en virtud del principio de inmediación. En base a ello hay datos objetivos corroboradores, que pueden fijar la convicción, de la misma forma que es práctica habitual apoyarla, especialmente cuando se trata de menores de edad, en testimonios de referencia o singularmente en la pericial psicológica, influyente en el sentido de confirmar por vía indirecta la credibilidad del testimonio ( STS 581/2015 ).

En el presente caso, ya hemos señalado que no constan datos o vestigios objetivos que corroboren la realidad de los hechos denunciados. La Audiencia, también hemos reflejado, señala en su fundamento jurídico segundo que la prueba principal y casi única de cargo es la declaración de la menor en el acto del juicio.

El seguimiento de esta regla es de difícil cumplimiento cuando se trata de menores como en el presente caso (siete años) y por lo tanto la exploración llevada a cabo consiste en sugerir los hechos hasta alcanzar una respuesta monosilábica. Si examinamos el acta del juicio (página 11) podemos observar esta realidad cuando la niña responde a las preguntas del Magistrado-Presidente, respondiendo en primer lugar que no recuerda haber contado lo sucedido a su padre y después afirmando también con monosílabos lo que se hace constar en el hecho probado, no mostrando por último sentimiento negativo o de resentimiento hacia el acusado.

Desde luego todo ello justifica atender no solo la conveniencia sino la necesidad en el presente caso de la prueba pericial psicológica solicitada puesto que lo que se ha percibido en el acto del juicio oral lo tenía que haber sido ya desde la fase de instrucción, teniendo en cuenta por una parte la ausencia de datos objetivos corroboradores y por otra las dificultades propias de la exploración de una menor, en este caso entre seis y siete años, y las reservas suscitadas por la madre sobre posibles influencias externas.

Fuente. OTROSI.NET

http://www.otrosi.net/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAO29B2AcSZYlJi9tynt_SvVK1-B0oQiAYBMk2JBAEOzBiM3mkuwdaUcjKasqgcplVmVdZhZAzO2dvPfee–999577733ujudTif33_8_XGZkAWz2zkrayZ4hgKrIHz9-fB8_IorZ7LPT33uHnt2dTx_u7_7Cy7xuimr52d7O7v3dvZ19fFCcXz-tpm-uV_ln51nZ5P8PnaGt-jUAAAA=WKE

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